Medicamentos para el tratamiento del dolor causado por la endometriosis

 

Para el tratamiento del dolor que conlleva la endometriosis existe una serie de medicamentos analgésicos. Su forma de actuar es exclusivamente sintomática, es decir que alivian el dolor, pero no son capaces de actuar contra la endometriosis en sí. Cual de ellos conviene a cada mujer depende fundamentalmente de la intensidad del dolor. Normalmente la primera opción son los llamados antiinflamatorios no esteroideos (AINEs). Si con ellos no se consigue controlar el dolor el médico podrá recetar adicionalmente analgésicos opiáceos. Además de con los AINEs y los opiáceos algunas mujeres experimentan una mejora del dolor mediante el uso de espasmolíticos como la butilescopolamina, aunque su utilidad para tratar el dolor causado por la endometriosis es limitado. 

 

Sobre todo si necesitas medicamentos analgésicos con frecuencia, tómalos siempre bajo control médico. Como todos los medicamentos pueden tener efectos adversos que pueden ser graves. 

 

 

Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs)

Cómo funcionan

Los analgésicos mas utilizados pertenecen a la clase de los llamados antiinflamatorios no esteroideos (AINEs). Todos los AINEs funcionan de forma parecida: evitan la formación de unas sustancias llamadas prostaglandinas. Hay varios tipos de prostaglandinas, que según el tipo pueden tener efectos beneficiosos (regular la función inmune, mantener la integridad de la mucosa del estómago, dilatar los vasos sanguíneos aumentando la irrigación sanguínea de los órganos, etc.), así como efectos "perjudiciales" pero también necesarios para el funcionamiento del cuerpo (producen inflamación, contracción de los músculos que rodean los órganos, inducen el dolor y la fiebre). Estos últimos son los mecanismos que juegan un papel muy importante en el dolor derivado de la endometriosis, sobre todo el dolor asociado a la menstruación: debido a las prostaglandinas, especialmente un grupo de ellas llamadas prostaglandinas de serie 2, se contrae la musculatura del útero, el cuerpo responde con inflamación a los nódulos de endometriosis y se produce el dolor. Por tanto los AINEs, al reducir la formación de prostaglandinas, pueden ser muy efectivos para controlar estos síntomas, siempre y cuando se usan correctamente.

 

Tipos de AINEs

Los AINEs más utilizados en el tratamiento del dolor derivado de la endometriosis son (entre paréntesis ejemplos de nombres comerciales de medicamentos que los contienen):

  • El ibuprofeno (Algiasdin®, Bexistar®, Brufen®, Dolorac®, Espididol®, Gelofeno®, Nodolfen®, Oberdol®, Todalgil®, Kalma®...)
  • El naproxeno (Antalgin®, Aleve®, Aliviomas®, Momen®, Naprosyn®...)
  • El diclofenaco (Dolotren®, Voltaren®...)
  • El metamizol (Algo-Mabo®, Buscapina Compositum®, Nolotil®, Novalgina®, Dipirona®...)
  • El ácido mefenámico (Coslan®...)
  • El ketoprofeno (Adolquir®, Fastum®, Orudis®...)

 

Todos ellos tienen sus peculiaridades y es difícil predecir cual de ellos le puede ir bien a una determinada paciente. Normalmente es cuestión de probar hasta encontrar uno que alivie el dolor de forma efectiva y que no produzca efectos secundarios. Déjate asesorar por tu médico y/o farmacéutico.

El ácido acetilsalicílico (Aspirina®) y el paracetamol (Termalgin®, Dafalgan®, Dolocatil®...) también pertenecen a los AINEs (al menos la aspirina, el paracetamol al no ser antiinflamatorio a veces no se clasifica como AINE) y están disponibles sin receta médica, pero son menos aptos para el tratamiento del dolor causado por endometriosis, porque para los dolores muy fuertes no suelen ser muy efectivos. La aspirina, además, puede aumentar el sangrado menstrual.

 

Cómo tomarlos

En cuanto a la correcta utilización de los AINEs hay que tener en cuenta que pueden evitar que se formen prostaglandinas nuevas, pero no pueden eliminar las que ya se han producido. Es decir, si tomamos un AINE cuando el dolor ya es intenso no hará demasiado efecto, o solo tras pasar un tiempo suficiente para que las prostaglandinas ya formadas se "gasten". Por tanto, no tiene ningún sentido posponer la toma de un analgésico hasta que no aguantemos más el dolor, porque entonces necesitaremos mayores dosis para que sea efectivo y aún así aliviará peor. Lo correcto sería tomar el medicamento en cuanto empezamos a sentir un ligero dolor y nuestra experiencia nos dice que va a ir en peor, o incluso cuando es predecible que lo vayamos a sentir dentro de las próximas horas (como al inicio de la menstruación). Lo más efectivo sería seguir tomándolo después a intervalos regulares (que dependerán del tipo de AINE en concreto, pero suelen ser unas 6 horas aproximadamente) durante los días que dura la menstruación. Pero sobre todo si se toman regularmente y de forma continuada los AINES también pueden tener serios efectos secundarios, por tanto todo lo que exceda de una medicación ocasional debe ser prescrito y controlado por un médico.

 

Posibles efectos secundarios

Hemos visto que las prostaglandinas, aunque son las que nos causan el dolor menstrual, también desempeñan otras funciones importantes en el organismo, como la protección de la mucosa del estómago o la correcta irrigación de órganos como los riñones. De ahí también derivan los efectos secundarios de los AINEs, porque disminuyen la cantidad de prostaglandinas en general sin distinguir entre los "buenos" y lo "malos". Es por eso que los efectos secundarios más comunes de muchos de los AINEs, al dejar desprotegida la mucosa del estómago, incluyen náuseas, vómitos, dolor gástrico y úlceras estomacales. Para ayudar a reducir la irritación del estómago, los AINEs deben tomarse con alimentos. También existen medicamentos que el médico puede recetar junto con los AINEs, que ayudan a proteger la mucosa del estómago disminuyendo la secreción de jugo gástrico. Un ejemplo sería el omeprazol.

Otro efecto secundario es que, al reducir los AINEs la irrigación sanguínea de los riñones, estos órganos pueden sufrir daño, aunque esto es más común en personas que ya tengan una enfermedad renal previa.

El metamizol se diferencia del resto de los AINEs en cuanto a sus efectos secundarios. Raramente causa problemas gastrointestinales y en general es un medicamento muy eficaz y bien tolerado, pero en casos muy raros (aprox. 1 paciente entre un millón) puede dar lugar a un efecto secundario muy serio denominado agranulocitosis, que es la disminución intensa de un tipo específico de células blancas en la sangre, que pertenecen al sistema inmune. Esto da lugar a la incapacidad del organismo de defenderse ante infecciones, una condición que puede resultar potencialmente mortal.

Aparte de esto cada AINE tiene sus propios posibles efectos secundarios que vienen detallados en el prospecto. Pero aún así, si los AINEs se toman con precaución, a dosis correctas, y siguiendo las instrucciones del médico o farmacéutico, suelen ser medicamentos bien tolerados.

 

 

Analgésicos opioides u opiáceos

Si los dolores causados por la endometriosis son tan fuertes que no se consiguen controlar mediante los AINEs, la terapia hormonal e quirúrgica, el empleo adicional de opioides menores será es siguiente paso. Los opioides u opiáceos son un grupo de medicamentos al que también pertenece la morfina. Este hecho en el primer momento asusta a muchas pacientes, pero si estos medicamentos se toman bajo control médico siguiendo un esquema terapéutico adecuado los efectos secundarios son controlables y son muy eficaces para el tratamiento del dolor severo.

 

El opiáceo más utilizado para el tratamiento del dolor severo derivado de la endometriosis es el tramadol (nombres comerciales, entre otros: Adolonta®, Dolodol®, Dolpar®, Gelotradol®, Tradonal®, Zytram®...). Ocasionalmente también se receta la codeína, que aunque se conoce principalmente como medicamento contra la tos, también tiene un efecto analgésico. Para este propósito se comercializa en asociación con un AINE (con ibuprofeno: Neobrufen Codeína®) o con paracetamol (Apiretal Codeína®, Dolocatil Codeína®, Talgo Codeína®, Termalgin Codeína®...).

 

El tramadol y la codeína pertenecen a los opiáceos menores, lo que significa que dentro de los opiáceos son menos potentes (pero aún así más que los AINEs), pero también tienen menos efectos secundarios. Sobre todo su capacidad para producir dependencia, una propiedad que tienen todos los opiáceos en mayor o menor medida, es mas baja. Si se toman estos medicamentos bajo control médico es improbable que desemboque en dependencia, aunque el tratamiento sea a largo plazo. Sus efectos adversos más frecuentes son estreñimiento, somnolencia, vértigo y sequedad de boca. Normalmente estos efectos son mas molestos al principio del tratamiento y con el tiempo se hacen más llevaderos o incluso desaparecen. De todas formas, es importante estar informada sobre estos efectos, ya que pueden afectar a la seguridad a la hora de conducir un coche o manejar maquinaria peligrosa.

 

Los opiáceos mayores, como la morfina, la metadona, la buprenorfina o el fentanilo raramente son necesarios para tratar el dolor derivado de la endometriosis, aunque en casos excepcionales de dolores extremadamente severos, que no se llegan a controlar con el uso de opiáceos menores, su uso no se descarta.

 

Espasmolíticos

Los espasmolíticos son medicamentos que relajan la musculatura, y la sustancia que a veces se usa para tratar el dolor derivado de la endometriosis es la butilescopolamina (nombre comercial: Buscapina®, también hay un preparado que contiene además el AINE metamizol: Buscapina Compositum®). Parte del dolor que provoca la endometriosis, sobre todo el dolor asociado a la menstruación, proviene de contracciones fuertes de la musculatura del útero, y mediante espasmolíticos se podrían evitar estos calambres. Hasta ahí la teoría, pero...


- La butilescopolamina, cuando es tomada oralmente en forma de pastillas o vía rectal (supositorios) no es capaz de salir del sistema digestivo y pasar a la sangre. Por tanto realmente solo puede actuar sobre la musculatura del estómago y del intestino, pero no puede evitar las contracciones uterinas. En cambio, si se aplica de forma inyectada entra al torrente sanguíneo y así puede llegar también al útero. Pero evidentemente esta forma de aplicación limita el uso en casa de este medicamento.


- Además no todo el dolor proviene de las contracciones uterinas. La inflamación como reacción a los implantes de endometriosis, las  adherencias y el crecimiento de los mismos nódulos endometriósicos afectando a nervios a su alrededor también provocan dolor. Y contra este origen del dolor los espasmolíticos no pueden tener ningún efecto.


A pesar de estos "peros" hay mujeres que experimentan una mejora de sus dolores con el uso de la butilescopolamina, así que es cuestión de probar.

Coanalgésicos


Los coanalgésicos son medicamentos que inicialmente no fueron desarrollados como analgésicos (es decir, medicamentos contra el dolor) sino para otros propósitos, pero que aún así han demostrado su eficacia para actuar además contra ciertos tipos de dolor. Su uso en el tratamiento de los dolores debido a la endometriosis no es muy común, pero pueden ser eficaces especialmente en casos de dolor de origen neuropático. La endometriosis, en algunos casos, puede llevar a este tipo de dolor si los implantes de endometriosis se localizan sobre nervios, irritándolos continuamente. Esto suele provocar dolores punzantes, agudos y/o sensación de quemazón. Puede ser un tipo de dolor que responde mal a otros medicamentos analgésicos y que tiende a volverse crónico. En estos casos, los coanalgésicos pueden ser útiles.

 

La mayoría de los coanalgésicos pertenecen a los antidepresivos o anticonvulsivos. Se suelen administrar junto a otros medicamentos analgésicos como opiáceos u AINEs, ya que pueden potenciar sus efectos. Además los coanalgésicos pueden ser útiles para tratar otros trastornos que frecuentemente acompañan y exacerban al dolor crónico, como pueden ser depresión, ansiedad o dificultades para conciliar el sueño. El efecto de los coanalgésicos suele no ser inmediato y su pleno efecto puede no producirse hasta pasados varios días o incluso semanas, por lo que suelen prescribirse como un tratamiento a largo plazo.

 

Algunos ejemplos de los coanalgésicos más utilizados son:


  • Antidepresivos tricíclicos como la amitriptilina (Elavil®, Deprelio®, Amytril®, Tryptizol®…), nortriptilina (Norfenazin®, Paxtibi®...)

  • Anticonvulsivos como pregabalina (Lyrica®), gabapentina (Neurontin®, múltiples genéricos)

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Julia (domingo, 02 septiembre 2018 11:58)

    Sufro de dismenorrea secundaria severa desde que era adolescente, originada por endometriosis y adenomiosis, además de útero miomatoso. Estoy operada de un endometrioma en el ovario izquierdo en Marzo de 2017.
    Hasta el momento sólo el Antalgin 500 (Naproxeno) cada 4 horas ha conseguido aliviar un poco mis fuertes dolores aunque en los últimos años se han ido agravando y lo he tenido que combinar en los últimos meses con Nolotil, por prescripción médica. Aún así los cólicos son tan fuertes y extremos que en un par de ocasiones han tenido que llevarme a urgencias e inyectarme morfina.
    Encontrar este artículo ha sido como ver el cielo abierto porque aún no he encontrado un ginecólogo que tome en serio mis dolores y que busque alternativas a este problema que limita mi vida.
    Gracias por este fantástico artículo, llevaba mucho tiempo buscando algo así. Gracias de corazón.